-los espero en casa a las 12 y media a tomar unos juguitos-
Solo eso decía el sms que le había mandado la tía Angélica a su sobrina Cármen y eso bastaba para que luego de visitar a sus padres en Obera, páse a visitar a su tía en puerto Iguazú.
Puerto Iguazú, fue la ciudad en donde Cármen empezó a trabajar como cantante; todo gracias a su tía -que trabája como masajista en varios hoteles- quién un día se entera que en uno de los resorts en donde ella trabaja, estaban audicionando en busca de una vocalista mujer para los shows de la noche; Mas tarde se conoceria que la cantante contratada desde el Uruguay había sufrido un accidente en la ruta, dejándola imposibilitada de cantar durante esa temporada, significando una magnifica oportunidad para Carmen de subirse a un escenario.
La casa de Angélica fué el hospedaje de Cármen, por esa y varias temporadas de verano mas, para que ella cante en los hoteles y casinos de Puerto Iguazú; un par de años mas tarde su tía nos daría el dato para que vengamos a Iguazú a quedarnos unos días en el hostal de Blanca; una amiga de ella que a poco de enviudar, habilito dos habitaciones de su casona a los mochileros asiduos de precios económicos; Carmen y yo contentos.
Salimos del Hostal de Blanca y caminamos hasta la casa de su tía por calles de piedra empotrada rojiza; en misiones uno se acostumbra a que todo se tiña de rojo, hasta los intestinos, si tomas unos teres de canilla. Llegamos a una verja e hicimos palmas –me recordó a mi pasado pueblerino, en donde el timbre siempre fue un articulo de lujo- un niño de lejos nos miro y se acerco, nos abrió el portoncito y caminamos por un pasillo largo y repleto de vegetación, a poco de acercarnos a un lado de una pared leo una pintada que dice: Aguante Jesús! mas tarde me enteraría que la había hecho un pibe chorro que tomo el camino espiritual para alejarse del vandalismo.
Llegamos a una reja interna que desde adentro la abrió Angélica; chiquita de tés trigueña, y poca sonrisa nos recibió con un besos en cada mejilla –como se estila- y un abrazo bien cálido a su sobrina. Antes de entrar, nos mostro lo lindo que estaba quedando el jardín delantero, con la cantidad de madreselvas que había plantado; luego nos invito a pasar; Carmen sonreía y se deleitaba con la cantidad de arreglos que le había hecho a la casa; en eso me mira y me comenta:
-no sabes amor; en la que época en que yo paraba en esta casa, no había ni la mitad de las cosas que veo ahora; la cocina es mas grande, ese lavadero no estaba, me acuerdo que había que salir al patio a lavar; y esa habitación de madera antes era un deposito nomas-
-y eso porque no viste el balcón que hice construir arriba; vengan subamos- dijo la tía.
Subimos y la vista de ese balcón era soñada; una tupida arboleda que se convertía en monte y recién se cortaba en alguna calle, bien a lo lejos. Nos sentamos en unas reposeras y tomamos esos ricos juguitos; en eso se ven una andanada de mariposas del tamaño de una hoja de tilo, revoloteando por los arboles y las flores y en eso, angélica dice:
-hace poquito que volvieron las mariposas por acá, habían desaparecido de mi jardín por culpa de los gatos de mi vecina clelia; ellos las cazaban –se quedo en silencio un rato y después levantando la vista dijo: ¿te acordás de las comadrejas Carmen?-
-hace poquito que volvieron las mariposas por acá, habían desaparecido de mi jardín por culpa de los gatos de mi vecina clelia; ellos las cazaban –se quedo en silencio un rato y después levantando la vista dijo: ¿te acordás de las comadrejas Carmen?-
-si tía! eran una plaga, vivían y dormían en tus techos; nunca me voy a olvidar el día de mi cumpleaños, me acuerdo que había venido la gurisada del barrio, hasta la tía francisca desde Apóstoles se vino, pobre tía¡ y no va que del techo empiezan a caer unas gotas; al principio creímos que era un caño roto del baño, pero el olor era tan pestilente que empezamos a dudar, hasta que escuchamos las pisadas de las comadrejas en el techo; que desgraciadas, las comadrejas nos estaban meando toda la cocina ¿te acordas tía?
Angélica aseveraba con la cabeza y tomaba sorbitos de ese jugo tan rico, después hizo una pausa y respiro como quien quiere darle importancia a lo que va a decir, me miro y dijo:
Angélica aseveraba con la cabeza y tomaba sorbitos de ese jugo tan rico, después hizo una pausa y respiro como quien quiere darle importancia a lo que va a decir, me miro y dijo:
-años estuve conviviendo con esos bichos del demonio, ni te imaginas las noches en vela sin poder dormir; hasta el punto de ir a mi trabajo y aprovechar y descansar en la camilla entre cliente y cliente, y eso no me lo puedo permitir porque como masajista, tengo que estar al cien por ciento, no puedo estar cansada porque como profesional de un hotel cinco estrellas puede ser motivo de despidos; hasta que un día; una de mis compañeras me vio lo cansada que estaba y me dijo:
-ánge, que cara que tenes! ¿Te paso algo?-
La mire y le conté el problema que tenía con las comadrejas, ella me escucho y después me dijo:
-¡y porque no las matas! y listo-
Hasta ese momento nunca se me había pasado por la cabeza algo tan aberrante como matar; hablamos unas cosas mas, le agradecí por haberme escuchado y me fui, les juro chicos estuve una semana pensando en lo que me sugirió Estela. ¿Matar yo? Era muy fuerte para una mujer como yo que nunca le hice daño a nadie; pero cuando pensaba en esas comadrejas caminando por los techos y haciendo chiquero y olores nauseabundos por toda mi casa, me entraban unas ganas de hacer cualquier cosa para deshacerme de ellas; hasta que una noche, sobresaltada, me desperté por los ruidos, baje las escalera y me acerque a la cocina, prendí la luz y las vi comiéndose toda mi comida; hasta la heladera habían abierto. Fue esa noche en la que me decidí; las espante con un palo y me fui; al otro día me cruce la calle y le consulte al dany, mi vecino que trabaja en la chacra y conoce sobre estas cosas y me dijo:
-mira angelita, yo allá en las chacras le meto estriquinina* en la comida a unos ratones que andan comiéndose la sembrada, vo sabes que se mueren ahí nomas; por ahí te sirve con estos bichos; yo le escuche al patrón que la compra en una veterinaria apenitas entrando a Foz de Iguazú, porque acá no le venden, y yo no ando con eso sino te daría.
Al otro día me tome un colectivo que me llevo a Foz, entre a la veterinaria y compre. Volví tipo siete de la noche; fue un viaje agotador, llegue a mi casa y sin perder tiempo abrí la heladera, saque la carne picada, fui hasta el patio y con unos guantes de látex la mezcle con el veneno. Coloque la escalera contra la pared de mi habitación, me subí y deje la comida entre las maderas del techo. No se imaginan, estuve dos semanas sacando cantidad de bichos del techo, era tanto el olor y la podredumbre que ni habitar se podía en esta casa.
Una tarde, clelia –mi vecina de los gatos- se acerco a mi casa y me pregunto si no había visto a sus gatos porque hacia rato que no aparecían; yo le dije que no los había visto pero que cualquier cosa le avisaba. Recuerdo como ella me miro y antes de irse corrió la vista al jardín y al ver una colorida mariposa que se posaba en una de mis flores dijo:
-hui angelita mirá, parece que volvieron las mariposas ¡
-hui angelita mirá, parece que volvieron las mariposas ¡
*Estricnina: Es una droga altamente toxica, muy peligrosa que se utiliza para envenenar perros y gatos. Han habido muchos casos de niños envenenados por consumirlo accidentalmente.





